Suiza y el blanqueo de capitales

Suiza empieza a adoptar medidas contra el blanqueo de capitalesSegún informa la web ‘controlcapital.net’, este 2016 entra en vigor la nueva medida de limitación de pagos en efectivo con el umbral de 100 mil francos (unos 92.000 euros), aunque algunos observadores del cumplimiento de los estándares de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera Internacional sobre el Blanqueo de Capitales (GAFI) han considerado que es una medida ridícula.

Suiza ha producido billetes con un valor de 100 francos (unos 920 euros), cifra muy superior al billete de 500 euros que tan criticado ha sido y tanta relación con el blanqueo de capitales ha tenido. Y es que el dinero en efectivo ocupa un papel destacado en Suiza. De hecho, es el país del mundo con mayor valor acumulado en billetes por persona.

¿A qué es debida esta situación?

Para el país es muy importante el mercado del lujo y las obras de arte, y por eso quiere conservarlo.

Los estándares aplicados en la mayor parte de los países establecen en 10.000 o 15.000 USD el umbral para realizar compras en efectivo. En cambio, en países como Francia, España o Italia, el límite de compraventa en dinero metálico para profesionales empresarios se ha reducido por debajo de 3.000.

El mercado del arte y el blanqueo de capitales

Las reformas legales para prevenir el blanqueo de capitales del país que entraron en vigor el pasado enero, impactan en el mercado del arte en:

  • La infracción fiscal previa al delito de blanqueo de capitales.
  • Las modificaciones de la ley de prevención del blanqueo de capitales.

En junio de 2015, Suiza realizó una evaluación nacional de riesgo de lavado en la que se reconoció que el mercado del arte era propicio para el blanqueo.

El delito oculto del blanqueo se amplía a delitos de fraude fiscal cualificados

El artículo 305 bis del Código penal incluye ciertas infracciones fiscales dentro del delito de blanqueo de capitales, para que así, también tengan cabida aquellos que aceptan, disimulan o transfieren bienes obtenidos por el contribuyente defraudador, o un bien comprado gracias a esos bienes.

Después de todo, se considera que no será fácil para el mercado del arte tener que distinguir si se da la presencia de los elementos necesarios para considerar que hay una operación sospechosa de blanqueo de capitales, con dinero procedente de un delito de fraude fiscal.